jueves, 12 de agosto de 2010

LA BELLEZA DE LAS PEQUEÑAS COSAS


Más o menos así fue mi primer contacto con esta ciudad, porque, como os he dicho, me recibio con una tremenda tormenta, la peor que he vivido nunca.


Sin embargo, y como dice el refrán, "no es tan fiero el León como lo pintan". Esta ciudad está llena de pequeñas y grandes cosas preciosas.

Este es el segundo asentamiento de esta población, ya que el primero, del que solo quedan ruinas se conoce como el nombre de León Viejo (el domingo iré a visitarlo y os contaré más cosas proximamente). Dicen que es la más colonial de las ciudades de Nicaragua y así debe ser porque en cada esquina, en cada rincón te encuentras con balcones esquinados, tan típicos de las ciudades extremeñas, Trujillo, sin ir más lejos, con patios de madera con preciosas zapatas castellanas, en fin, una delicia.

Pero lo mejor de todo es que es una ciudad pura, quizás no sea la ciudad más botina que he visitado pero si la más autentica. Aún no está masificada por el turismo y puedes encontrarte el espíritu genuino de sus gentes.

En una misma calle te encuentras casas de mil colores diferentes, colores vivos que reflejan la alegria de sus gentes, rojos, rosas, azules, verdes llenan de luz las calles de León y lo mismo ocurre con sus iglesias (13, nada menos). Aquí no son blancas o de piedra, aquí son coloridas. La Recolección con su precioso color albero o el Calvario con su fachada de mil colores. Mención especial merece su Catedral, dedicada a la Inmaculada Concepción y que preside una inmensa plaza. Según las guias de turismo es la más grande de Centroamerica. Y debe serlo porque cansa recorrerla, además se puede visitar la cripta donde estan enterrados multitud de poetas e historiadores y gente importante de la ciudad y sus torres desde donde se contempla una impresionante vista de la ciudad.

Capítulo aparte merecen sus gentes. Educadas, amigables y siempre dispuestas a conversar y, si además pueden venderte algo, mejor que mejor. Eso si, en cuanto te ven piel blanca y acento español ¡estas perdida! porque el precio lo incrementaran en unos cuantos córdobas. La venta callejera deja bonitas estampas. Mujeres vendiendo dulces tradicionales, frutas vistosas de las que ni conozco el nombre y todo tipo de mercancia "vendible", hacen de León una ciudad bulliciosa de día y tranquila de noche.
Aunque León también tiene vida nocturna, como toda ciudad universitaria que se precie. Lamentablemente no he podido conocerla todavia pero... espero poder contaros más a cerca de esto muy pronto.

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