
Hoy os traigo un riquisimo bizcocho.
Como ya os he dicho en alguna ocasión, yo no salia del típico bizcocho normal y corriente que, a veces, incluso compraba para hacer las tartas antes de meterme en este "mundillo". A raiz de empezar a usar el fondant investigué nuevos sabores e investigando, investigando
Nenalinda me sorprendio con este bizcocho que enseguida probé (en breve os enseñaré el resultado de la tarta).
Tiene una textura suave, un sabor intenso a chocolate blanco y la firmeza justa para utilizar en nuestras decoraciones con fondant y además, queda así de estupendo:

Ingredientes (para un molde de 15 cm)
- 150 gr. de margarina
- 150 gr. de azucar
- 100 gr. de leche condensada
- 200 gr. de harina
- 4 huevos
- 100 gr. de chocolate blanco
- 6 cucharadas de limoncello (yo no se las heché ya que la tarta era para niños)
- 1/2 sobre de levadura
En primer lugar tendremos que derretir el chocolate blanco. Yo lo hice en el microondas, con mucho cuidado para que no se nos queme. Para derretir chocolate en el micro siempre utilizo la opción de "descongelar".
Por otro lado batimos la margarina con el azucar hasta que blanquee. Vamos agregando las yemas de huevo una a una. Hasta que no esté integrada la primera no añadimos la siguiente. Después agregamos la leche condensada y por último el chocolate blanco derretido.
Mezclamos la harina con la levadura y vamos añadiendo a la mezcla anterior suavemente.
Batimos las claras a punto de nieve e incorporamos a todo lo anterior, trabajando la masa de forma suave para evitar que se nos baje.
Horneamos a 180º más o menos una hora (depende del horno). Lo ideal es, pasado 40 minutos, ir mirando cada poco tiempo a ver si está hecho.
Sacamos del horno, dejamos reposar y enfriamos sobre una rejilla.